Conclusión
Tras lo analizado, se puede comprobar que, para evitar esta
problemática, como un inicio será aceptar que el problema existe, y que las
personas tienen que aceptar su existencia y que la situación empeora cada día.
En esta investigación se puede apreciar la importancia que tiene la educación
sexual en el crecimiento de un joven, tanto en el ambiente escolar como en el
familiar.
Se aprendió acerca que la libertad sexual implica una responsabilidad
muy grande en el ámbito personal en consecuencia de nuestros actos. Los
embarazos en la adolescencia aumentan y las edades de las embarazadas
disminuyen considerablemente, por lo que es necesario percatarse de esta
realidad y tomar acción.
Uno de los factores más importantes para evitar este tipo de
situaciones es la comunicación de padres a hijos, algo que, en la mayoría de
los adolescentes, es escasa, ya sea por temor, vergüenza u otra razón personal;
y otro no de menor importancia sería la abstinencia de los deseos sexuales, ya
que es el mejor método que tendrán para no sufrir un embarazo no deseado.
También pudimos concluir gracias a diversos estudios, si la adolescente
tiene menos de 15 años, la cual es la mayoría de los casos, está expuesta a un
mayor riesgo en el aborto, parto pretérmino o parto de cesárea por inmadurez
fisiológica, que podría llevar a su muerte.
Y si es mayor de 15 años, la embarazada tiene un poco más de riesgo que
una paciente adulta, excepto si está mal alimentada, o si se encuentra en
situación de abandono por parte de su pareja o familia, por otro lado, es
posible que la adolescente no esté preparada para asumir emocionalmente el
compromiso de un bebé o necesite mayor apoyo. En vista de esto es necesario
crear programas para fomentar la información y servicios requeridos por los
jóvenes para concientizarlos y lograr una sexualidad responsable. Asimismo, es
necesario crear centros de apoyo para las adolescentes embarazadas, tanto desde
el punto de vista médico como emocional.
La situación psicológica de la adolescente embarazada es compleja
y difícil. En ella se acumulan las dificultades propias de la adolescencia; los
problemas afectivos observados a lo largo de cualquier embarazo; las
dificultades personales o familiares que traen consigo el embarazo las que
originan ciertas reacciones, reales o simplemente detenidas, del entorno, la
inquietud de un futuro incierto; la perturbación por las decisiones que se han
de tomar; el vacío afectivo; etc.
Gracias a diversos estudios se concluye que la prosecución del embarazo
conlleva el abandono de los estudios por parte de la adolescente y
frecuentemente no los retoma luego del nacimiento, generando desocupación y
difícil reinserción laboral por falta de capacitación.
El adolescente debe lograr su identidad sexual, para que ello lo deberá
hacer de forma íntegra siendo necesario que cuestione los patrones sexuales
culturalmente asignados por género, ya que esta condición implica un desarrollo
cruzado de las potencialidades de cada sexo, dándose la posibilidad de formarse
de la manera más completa posible. Las actividades sexuales del adolescente
están siendo cada vez más frecuentes íntimas, con el consecuente riesgo de embarazos
precoces, que imposibilita al adolescente a vivir plenamente esta etapa, dando
un salto hacia la madurez que en la mayoría de los casos no se lleva a cabo
completamente o sin ninguna consecuencia, debido a que no tiene las
características necesarias que la etapa exige.
Tomado en cuenta la investigación y lo mencionado anteriormente, se
concluye que el impacto del embarazo en la adolescencia es psicosocial y se
traduce en deserción escolar, mayor número de hijos, desempleo, fracaso en la
relación con la pareja, carencia de madurez para atender y educar adecuadamente
al hijo, imposibilidad de proporcionarle un hogar seguro, estable, emocional y
económicamente. Para su atención se necesita un abordaje integral por un equipo
interdisciplinario capacitado en la atención de adolescentes y, en específico,
de la maternidad-paternidad responsable. Esto para ayudar tanto como a ella
misma, como a su propio hijo o hija. Siendo esta una acción necesaria y
efectiva en el tratado de situaciones como esta.
Bibliografía:
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